San Luis Potosí, S. L. P. México
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UNA PROPUESTA PARA EL CAMBIO, UNA PROPUESTA PARA CAMINAR
12/01/25 | 10:05 | Por: Fernando Díaz-Barriga
Se ha demostrado que las declaraciones políticas o la indiferencia de los gobernantes, no reducen los riesgos en salud por la exposición a los contaminantes. Además, nuestro silencio al no protestar es cómplice y fortalece a la ignorancia.

1. Hemos planteado a lo largo del tiempo los riesgos por la contaminación del agua, por la presencia de tóxicos en el aire, por las toxinas en alimentos y por el suelo contaminado en escenarios infantiles. Llenamos con nombres de diferentes venenos, todas las columnas de nuestras colaboraciones. Sin embargo, las respuestas son siempre las mismas, todas en una, total indolencia. 

2. Por supuesto que he dictado conferencias por aquí y por allá, con públicos infantiles, y también estudiantiles de todos los grados académicos. Pláticas en escuelas, clubes, asociaciones, grupos de gobierno, grupos de investigación. Sin embargo, las respuestas son siempre las mismas, todas en una, ¡Qué problema tan grande! ¡No puede ser, maldito gobierno que hace como que hace, pero al final nada hace! y nada se hace. 

3. Hemos obtenido algunas victorias, de las que nos aferramos para no olvidar que algo hemos logrado. Pero son tantos los problemas y la vida es tan corta. Que la planta de cobre de IMMSA cambiara, nos tomó 15 años. Que la gente se exponga menos al flúor nos llevó como 10 años. Pero los confinamientos de Guadalcázar y Mexquitic se mantienen en contaminación. Pero las 300 industrias de la zona industrial siguen sin ser monitoreadas y las ladrilleras con sus negros humos nos siguen intoxicando. Pero las mujeres indígenas siguen exponiéndose al humo de leña y las aflatoxinas en nuestro maíz se van incrementando. Y ya mejor ni hablo de plásticos y aditivos. 

4. Entonces queda claro que así no. Resulta que la información objetiva y los datos en negro son insuficientes para el actuar. Parece que la ciencia puede ser la ruta, pero no el motor para el andar. Para caminar, lo primero que se necesita es despertar, y entonces tendremos que molestar. De antemano una disculpa, pero es que su dormir me jode mucho. Basta ya. 

5. La alternativa entonces se viste de ciudadanía, yo le llamo civismo, que pareciera lo mismo, pero no lo es. El civismo es un acto de ética y se inconforma ante la desviación de lo correcto. El civismo llama a la colectividad e invita a la acción. El civismo se viste de ejemplos y de lo ideal. No le molesta el término de “soñador” y construye barricadas para obstruir a quienes tienen síntomas de emperador. Llama a la insurrección justificada por la humanidad herida. 

6. Pasamos por aquí, nuestra vida no es sino un instante de tiempo. No se trata de cuidar el presente, sino de cuidar el siempre. Cual obra de arte. el producto de nuestra existencia debe ser disfrutada a través de los años. 

7. Así que seamos cívicos. Podemos ejercer dentro del civismo ambiental para evitar la contaminación, o en el civismo cuidador para el cuidado de nuestros pequeños y el cuidado de la naturaleza, o en el civismo plástico para evitar que el plástico nos aplaste, o que tal el civismo hídrico para garantizar que siempre tengamos agua y agua de primera. En fin, civismo con cualquier apellido, pero civismo al fin que signifique un primer paso y mucho más. 

8. Y en este sentido, hemos conceptualizado a los espacios cívicos ambientales. Espacios dónde se gocen los derechos humanos, a partir del derecho humano a la salud y el derecho humano a un ambiente limpio, saludable y sostenible. Espacios cívicos ambientales en las viviendas, la comunidad, las escuelas y las áreas de trabajo. Para las poblaciones vulnerables como las infancias o los trabajadores en precariedad laboral. Con mujeres luchando por su igualdad y siendo protagonistas del desarrollo. 

9. Espacios cívicos ambientales de equidad. Definiendo como inequidad a la desigualdad injusta por que puede evitarse. De equidad transgeneracional dónde el desarrollo sostenible se ha transformado en el concepto de los conservadores. Yo no quiero conservar a un planeta enfermo, quiero que seamos curadores de tanta enfermedad.

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