Los inminentes aranceles en Estados Unidos a los autos hechos en México no frenarán proyectos del sector en San Luis Potosí, como el de electromovilidad de BMW, porque se trata de inversiones de largo plazo, mucho más allá del periodo de Donald Trump como presidente.
Además, las tarifas no serán del 25 por ciento, sino del 10 o del 15, y no durarán mucho, por lo que las afectaciones serán por corto tiempo.
La industria, como sea, sí vive un proceso de ajuste que podría derivar en paros técnicos de algunas semanas, para sintonizar su operación, producción, compras y precios a los aranceles.
Estas son las reflexiones que hizo para Exprés el especialista en el sector, César Roy Ocotla, a quien se le pidió analizar la situación del sector automotriz de San Luis Potosí, de cara a la guerra comercial iniciada por Trump contra los autos hechos en México.
Consultado por este medio, Roy Ocotla dijo que San Luis Potosí, con dos armadoras de autos y una industria de autopartes pujante, sí será afectado, pero solo en el corto plazo.
Lo explicó así: por un lado, proyectos como la planta de baterías y la fábrica de eléctricos que construye BMW seguirán. Lo peor que podría pasar es que avancen más lento por el menor flujo de dinero que tendrán las armadoras y en espera de que baje de intensidad el embate comercial de Trump. Por el otro, los aranceles no serán del 25 por ciento, sino que bajarán a un porcentaje manejable, como el 15 o el 10 por ciento.
Destacó que el equipo negociador de México, encabezado por Marcelo Ebrard, es el único del mundo con buena comunicación y con acceso al staff de Trump, que lidera el secretario de Comercio de EUA, Howard Lutnick.
Roy Ocotla agregó que otros proyectos, como los de plantas asiáticas con interés en abrir fábricas en México, tampoco se detendrán del todo, solo bajarán su ritmo.
Citó el caso de la china Build Your Dreams (BYD), que tiene como prioridad instalarse en el país para rebasar a Tesla en América, luego de que ya lo hizo en el resto del mundo, Europa incluida.
Sobre este tema, reveló a Exprés que cuenta con información de fuentes de la industria de que BYD tiene negociaciones avanzadas con Nissan y Mercedes-Benz para comprar la planta COMPAS, en el estado Aguascalientes, con lo cual San Luis Potosí estaría descartado para esta inversión, luego de que se mencionó como una de las entidades que analizaba la armadora china.
En general, los planes de negocio de la industria automotriz tienen un horizonte de tiempo muy amplio, de décadas, por lo que los cuatro años de Trump no representan más que un problema coyuntural que deberá enfrentar la industria, aseveró el experto.
Sería muy difícil que las empresas desmantelaran sus plantas en México, se las llevaran a Estados Unidos y desecharan la mano de obra calificada que tienen en estados como San Luis Potosí, la cual difícilmente encontrarán allá.
La cadena de suministro de la industria automotriz tiene 31 años, desde el arranque del Tratado de Libre Comercio en 1994; no es posible desintegrarla de un día para otro.
“Trump pasará y todo regresará a la normalidad”, vaticinó.
PROCESO DE AJUSTE
El experto en el sector aclara que los aranceles de Trump, sean del tamaño que sean, sí han metido a la industria automotriz mexicana en un proceso de ajuste.
Dijo que en este momento las empresas del sector están revisando precios, países de origen de sus partes e insumos, impuestos e incluso temas sindicales, para ajustar su operación a la situación.
Citó como ejemplo el caso de la planta de la RAM ProMaster, de Stellantis, que cerrará dos semanas para ajustar su operación ante los aranceles. Así ocurrirá con otras.
César Roy Ocotla destacó el desempeño de la presidenta Claudia Sheinbaum ante la crisis; dijo que ha estado en contacto permanente con los directivos de la industria automotriz instalada en México.
Comentó que por estos días ha habido reuniones frecuentes, las cuales seguirán, en vísperas de que entren en vigor los aranceles, el próximo 3 de abril.