Extraña que a estas alturas de los procesos internos de los partidos
no se escuche el nombre de nadie del empresariado potosino como
aspirante a una postulación para un cargo de elección, incluyendo el
de los dirigentes de los diversos organismos que los agrupan a pesar
de estar expuestos mediáticamente casi de forma cotidiana.
En el pasado hubo empresarios que podían hablar con toda autoridad en nombre de los potosinos de tal manera que llegaron a convertirse en el eco de los reclamos ciudadanos a las autoridades.
Dichas expresiones de inmediato eran atendidas por los gobernantes, así fuera por el temor de provocar protestas o muestras de
inconformidad lo mismo que por el temor de que el empresariado estableciera alianzas políticas con las fuerzas oposicionistas y pusieran
en riesgo la permanencia de sus siglas partidistas en el poder.
Por ejemplo, hace décadas don Miguel Valladares García pudo
ser presidente municipal capitalino durante el régimen del profesor
Carlos Jonguitud Barrios, por el acercamiento que propició entre el
gobernador y el gremio empresarial, con todo y que don Miguel tenía
elementos de peso para intentar obtener la candidatura gubernamental, su amistad con don Carlos lo hacía alérgico al tema.
En la tormentosa época política de la gubernatura de Florencio
Salazar Martínez, voces empresariales como la de don Miguel, junto
con otras como la de Roberto García Navarro, enarbolaron la irritación popular contra el gobernante contribuyendo a que se decidiera
su salida del gobierno, pues se trataba de personajes sumamente
respetados que no necesitaban del gobierno para tener boyantes sus
negocios como sucede en la actualidad; incluso García Navarro se dio
el lujo de rechazar ofrecimientos de candidaturas a varios cargos.
Para entonces, ya se mencionaban para futuros cargos a empresarios como el huasteco don Antonio Esper siempre disciplinado a las
decisiones de los jefes políticos del estado.
Posteriormente irrumpiría en el escenario político local con gran
fuerza Miguel Valladares, hijo del que fuera alcalde, quien estuvo a
punto de relevar en la gubernatura a Fernando Silva Nieto lo que se
frustró al hacérseles bolas el engrudo de la sucesión.
En años más recientes otro miembro de ese clan, Juan Carlos,
estuvo en la terna de la que salió Juan Manuel Carreras con la candidatura y ya en la actualidad otro Valladares, el titular de la SEDECO, Juan
Carlos hijo, es mencionado lo mismo como aspirante a la alcaldía que
a una diputación federal ante lo que no ha tomado alguna decisión.
Hay otros empresarios excepcionales como don Jacobo Payán
Latuff, en el pasado siempre prospecto a candidaturas para la alcaldía
y mecenas de muchos políticos que requerían fondos para sus campañas, por lo que lo siguen rondando prospectos de varios partidos, así
como el recientemente fallecido Teófilo Torres Corzo siempre dispuesto a ayudar a los candidatos del partido de toda su vida, el PRI.
ALPISTEANDO
Por cierto, en el medio tricolor se comenta que alguien que podría jugar para la senaduría o una diputación federal es el también empresario y exdirigente estatal priista Fernando “El Calolo” Pérez Espinosa…
La canalización de más recursos a la UASLP en el presupuesto del
próximo año denota, afortunadamente, intenciones de que regrese la
cordialidad a las relaciones entre la institución y la gente del Palacio
de Gobierno… En el Instituto de Fiscalización Superior del Estado
están a la espera de que en cualquier momento se resuelvan algunas
denuncias contra excarreristas de las que pueden desprenderse órdenes de aprehensión que podrían poner tras las rejas a figuras muy
conocidas.